El texto evangélico del pasado domingo puede habernos dejado preocupados y tal vez algo desanimados. Eso de cargar con la cruz y tener que dejar a los padres o a los hijos y también entregar la propia vida para ganarla de veras, puede parecernos una carga demasiado pesada para nuestras pocas fuerzas. Es cierto que también se nos ofrecía una gran recompensa tan solo por dar un vaso de agua a algún pequeñuelo…
Quizá nos quedó una imagen dura del seguimiento de Jesús. Por si no acabamos de entenderlo, el Evangelio de Mateo de hoy puede ser un antídoto frente a esa sensación que aflige a algunos creyentes de buena voluntad.

Los Evangelios transmiten lo que la primera comunidad había guardado fielmente como mensaje y estilo de vida de Jesús. La realidad se puede enfrentar desde el espíritu o desde la carne. Es muy clarificador el fragmento de la carta alos Romanos que se nos presenta hoy: una carne que tiraniza y un espíritu que vivifica.
Escuchemos la Palabra con atención y pongámonos ya en camino a la luz del evangelio de este domingo.
Mirando a nuestro entorno podemos ver de todo: trepas, prepotentes yegoístas, algunos que ya están de vuelta sin todavía haber ido, maestros que halagan los oídos diciendo lo que algunos quieren oír y también quienes cargan a los demás con pesados fardos y nunca arriman el hombro y con frecuencia se salen con la suya a costa de otros… Esto sucede en la política, en el trabajo, en las aulas y también en la Iglesia y otros ámbitos.
Pero existe también la gente sencilla, transparente y generosa.
Creo que nuestro camino de discípulos pasa por escuchar y seguir a Jesús, aunque no saquemos ventaja material de ello. A veces el que aparentementepierde, es el que gana.
“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados. Yo os aliviaré”.
Esto es una llamada a todos los que viven su religión como una carga pesada y han sido educados para tener siempre presente su pecado y no la alegría de la misericordia de Dios. Si se encuentran con Jesús, aprenderán a vivir a gusto con Dios y descubrirán una alegría interior que hoy no conocen, “la alegría del Evangelio”. Seguirán a Jesús, no por obligación sino por atracción.
“Cargad con mi yugo porque es llevadero y mi carga ligera”.
Jesús no agobia a nadie. Al contrario, libera lo mejor que hay en nosotros, pues nos propone vivir haciendo la vida más humana, más digna y más sana. No es fácil encontrar un modo más apasionante de vivir.
Jesús nos libera de nuestros miedos y tensiones, hace crecer nuestra libertad y despierta en nosotros la confianza, no la tristeza; atrae hacia el amor, no hacia leyes y preceptos. Invita a vivir haciendo el bien.
“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso”.
Hemos de aprender de Jesús a vivir como él, que no complica nuestra vida, sino que la hace más clara, más sencilla y más humilde. Al final los que llegan a ver a Dios y se llevan la mejor parte; son los limpios de corazón.
Que el Señor nos ayude a seguirle, viviendo con amor, sencillez yesperanza. Y que su Santísima Madre, ejemplo de seguimiento de su Hijo, nosayude a todos.
Que así sea.
Paco Zanuy. Sacerdote jesuita
Comentario del Evangelio 5 de julio 2026