I DOMINGO TIEMPO ADVIENTO CICLO A

Hoy comienza el Adviento. Esto quiere decir que se acerca la Navidad y que tenemos que prepararnos para rememorar el nacimiento de Jesús haciendo algo más que iluminar espectacularmente nuestras ciudades.

Para los cristianos se trata, como dice Isaías, de subir al monte del Señor, conuna intensa preparación a lo largo de estas semanas del Adviento.

En nuestro mundo hay más lanzas que podaderas con guerras por todo el planeta, con mucho egoísmo y mucha corrupción, así como enormes desigualades en el primer mundo y todavía más a nivel global. No es fácil caminar en la luz, como pide el mismo Isaías.

Pero también encontramos realidades reconfortantes. Hay personas para quienes Dios, la solidaridad, la familia, el trabajo, la transparencia, la paz y el diálogo son motivos por los que luchar.

Adviento quiere decir “venida”. Hoy nos referimos a tres venidas: la de Belén, la del final de los tiempos y la de ahora, que es la que nos incumbe inmediatamente.

Pablo hace una doble llamada: a despertar porque la salvación está cerca y a vigilar equipados con las armas de la luz. 

Vigilar significa no quedarse dormido. Este estribillo se repetirá a lo largo del Adviento. Hay que mantenerse despiertos para que el Señor nos encuentre vigilantes. Tenemos que preparar nuestra casa y poner a punto nuestro corazón para cuando llegue el que viene.

Es una llamada a estar alerta, a que no se nos embote la mente ni nos acostumbremos a vivir con un corazón insensible y encallecido, buscando elbienestar y el placer, de espaldas al Padre del Cielo y a sus hijos que sufren en la tierra. Eso nos hace cada vez menos humanos.

Vigilar significa también vivir más conscientes, sin dejarnos arrastrar por la insensatez y la superficialidad que parece invadirlo todo. Vigilar implicaatrevernos a no dejar que se apague en nosotros el deseo de buscar el bien para todos porque el Señor puede llegar en cualquier momento.

Se nos pide que vivamos con pasión la pequeña aventura de cada día y no desentendernos de quienes nos necesitan. No olvidemos esos pequeños gestosaparentemente inútiles, pero que alimentan la esperanza y hacen más amable la vida.

El tiempo de Adviento pretende despertar nuestra fe, buscar a Dios en la vida y saber descubrirlo en cada persona viviendo no sólo para nuestros pequeños proyectos sino para el proyecto de Dios. 

Es tiempo de esperanza, que no es lo mismo que de “espera”, cuando lo que va a llegar depende del esfuerzo humano; la “esperanza” es necesariacuando lo que necesitamos nos sobrepasa. 

La esperanza cristiana está hecha de muchas esperas humanas. El refranero dice que “a Dios rogando y con el mazo dando”. Ignacio de Loyola habla de poner todos los medios como si todo dependiese de nosotros sabiendo que todo depende de Dios. Recuerdo también unos versos de un compañero que decíanque no se te olvide nunca: no espera el que está sentado, sólo espera aquél que busca”.

Pero, cuidado, porque no todas las esperas son iguales: no vale la espera pasiva y descomprometida, ni la interesada que espera sacar tajada. La que vale es la espera activa y vigilante, pendiente de la justicia y del Reino de Dios.

El Adviento invita a la misericordia, a estar despiertos, a alzar la cabeza porque Jesús vuelve a nacer de una manera misteriosa en el corazón de la gente que lo desea, que lo espera y se prepara.

Algunas ciudades encienden millones de leds para activar la propaganda, el consumo y el turismo. Encendámoslas nosotros en nuestro corazón para llamar al Señor, aunque no se vean desde los satélites; estas otras luces sólo las ven las personasde corazón limpio y buena voluntad.

Ven, Señor, no tardes, ven que te esperamos, ¡ven que te necesitamos!

Que María, Madre de la esperanza, nos acompañe cada día de este Adviento,con los ojos de nuestro corazón iluminados, como Ella los tuvo y que, cuando llegue el Señor lo dejemos entrar, porque ya tenemos preparado un sitio para Él.

Que así sea.

Paco Zanuy

30 de diciembre 2025